lunes, 27 de julio de 2009

Condom – Aire sur l’Adour



Jueves, 30 de Julio de 2009


Crónica por Jesus “Eclipse”

Etapa 7

Condom – Aire sur l’Adour

Distancia: 85Kmt.

Distancia Acumulada: 614Kmt.

Altura Máxima: 186Mts.

Altura Mínima: 54Mts.

Desnivel acumulado ascendente: 984Mts.

Desnivel acumulado descendente: 1030Mts.

Tiempo de pedaleo: 06h03m

Tiempo Total de la etapa: 10h00m

IBPindex: 87.00

Localidades de paso: Laserre, Montreal du Gers, Lamothe, Escoubet, Eauze, Manciet, Nogaro, Lane Soubiran, Ferme Manet.

Nos despertamos en Condom a las seis de la mañana un día más y ya van… muchos. Hoy estamos en una residencia de una escuela de equitación con varios caballos y zonas para montar.

Tenemos el desayuno reservado, cuando llegamos nuestra mesa ya esta preparada con mantequilla, mermelada, tostadas café, etc. Lo único que nos falta son unos cereales, pero me parece que alguno de los chicos que estaban de campamento se quedo sin desayunar esa mañana.

Empezamos a preparar las bicis y resulta que Juan ya quiere echarnos unos polvos… de isostar que había comprado el día anterior para los bidones, y es que encima ya tiene que llevar el aceite que se empeño en comprar y con lo justito que va de fuerzas no puede con tanto peso.

Después de ver los caballos y como los niños los limpian y les echan de comer bajamos un kilómetro hasta Condom donde entramos al pueblo. La iglesia es preciosa así como todo el pueblo.

Pasamos el río y tomamos un camino de un parque que va paralelo a este. Camino de tierra, camino asfaltado, bajada, vamos muy bien, llevamos buen ritmo hasta que a Juan no se le ocurre otra cosa mas que hacer unas fotitos a los girasoles, a este paso no vamos a avanzar nada, hay abierto un concurso en el grupo, tenéis que buscar las diferencias, el ganador se llevara un premio que Juan esta preparando.

Mas caminos parcelarios y preciosos paisajes hasta que llegamos a Montreal du Gers donde también hay muy bonitas vistas así como una preciosa iglesia.

Aquí cogemos una vía verde de un antiguo ferrocarril donde incluso pasamos por una antigua estación de tren reconvertida a casa particular y vamos llaneando durante varios kilómetros a buen ritmo hasta que llegamos a Eauze donde nos encontramos con un hipermercado en el paramos para buscar algo de comer. Nos sentamos en un ribazo cercano a la sombra que hoy esta apretando el calor y nos metemos unos bocadillos de embutido con tomate y pates.

En Manciet recordamos nuestros orígenes toreros y buscamos agua que no encontraremos, así que seguimos hasta Nogaro, un pueblo con circuito de automovilismo, donde paramos a bebernos unas cocacolas y coger una garrafa de agua para rellenar los bidones, ya que como dijo Jorge esta empezando a resultar difícil encontrar fuentes por esta zona.

Seguimos por caminos muy fáciles de ciclar y nos encontramos con una parada obligatoria para los peregrinos donde sellamos la credencial y seguimos hacia Aire sur l’Adour donde dormiremos hoy.

Lista con viñetasLlegamos afortunadamente pronto al albergue, ya que nos informa la señora de que media hora mas tarde iba a cerrar el chiringuito y allí ya no entraba ni el tato, de hecho para las siete y media de la tarde ya habían cerrado todo, el supermercado, el albergue, los bares. Con el calor que había hecho ese día y cuando empezaba a refrescar los franceses ya se van todos para casa.

Afortunadamente llegamos a hacer la compra para la cena que una vez mas, nos cocino Diego, de hecho esta vez ya fue para cum laude, porque nos preparo una super ensalada, huevos fritos, tres para cada uno aunque yo me comí cuatro, y panceta. Todo esto lo regamos con un buen vino para pasar bien la cena.

Después de cenar Víctor y Diego se fueron a tomar un café por el pueblo y los demás a dormir. Hay rumores de que volvieron a la una de la madrugada pero están sin confirmar, yo no puedo certificar esa hora porque ya estaba en el séptimo cielo, aunque alguno durmió incluso mejor que yo, alguno durmió en la playita.

FOTOS AQUÍ

domingo, 26 de julio de 2009

Aire_sur_l`Adour-Navarrenx


Viernes, 31 de Julio de 2009

Crónica por Victor “Boss”

Etapa 8

Aire_sur_l`Adour-Navarrenx

Distancia: 92Kmt.

Distancia Acumulada: 706Kmt.

Altura Maxima: 263Mts.

Altura Mínima: 88Mts

Desnivel acumulado ascendente: 1094Mts

Desnivel acumulado descendente: 1093Mts.

Tiempo de pedaleo: 06h51m

Tiempo Total de la etapa: 10h23m

IBPindex: 119.00

Después de pasar una noche en la playa (¡qué bien se duerme entre palmeras!) nos levantamos con energías renovadas.

Atravesamos Aire-sur-l’Adour y otros dos pueblos que están juntos (Le Mas y Le Boue); continuamos por el GR hasta llegar al lago Du Broussau; no nos damos cuenta de una señal que indica que la senda está cortada por obras hasta que Jorge nos avisa y tenemos que retroceder hasta pillar el paso del lago por un nuevo recorrido.

Vamos variando entre caminos, sendas y carreteras, todo prácticamente llano y por campos de cereal y girasol, hacemos casi todo por la vía pódense, aunque algún tramo también nos los saltamos por seguir avanzando más rápidamente.

Van pasando las horas entre paradas para darnos cremita, descansos para comer alguna barrita y charlas intrascendentes; el sol empieza a calentar, así que decidimos buscar algún lugar donde poder comer y beber algo a la sombra pero no parece tarea fácil

ya que los pueblos que estamos atravesando no son más que 4 casas y no vemos ningún bar entre ellas.

La 1 del medio día y vemos un pueblo que en vez de 4 casas tiene 2, pero en una de ellas pone que es una tienda por lo que decidimos parar y mirar lo que nos pueden vender; no es una tienda ¡es el paraíso!

De este lugar tengo uno de los mejores y más divertidos recuerdos de toda la ruta. Una mesa larga de madera, un mostrador con todo tipo de viandas tanto de comida como de bebida y atendiéndolo, un ángel, de nombre Sabin; nos pregunta si nos apetece una ensalada, ¡COMO NO! y unas cervezas ¡COMO NO!; nuestro intendente se cuela en el mostrador para pillar un paté que había visto desde el otro lado (ya está en su salsa); una vez acabada la ensalada, el paté, el queso y el pan decidimos hacerle una proposición poco decente ¿podrías prepararnos unos espaguetis con tomate?, siempre amable llama a su madre y como nos ve con cara de hambre no tienen más remedio que hacérnoslos, dando cuenta de ellos en un “santiamén”.

No sé cómo se terció la conversación hacia la boda de Juan y como hacer el trenecito; acabamos todos riéndonos de buena gana y alguno con lágrimas en los ojos pero sin poder hacer “la máquina del tren” (eso será otra historia); Juan se despide de Sabin con unos besos y los demás con un saludo (como siempre), pensando que hemos estado en un Oasis en medio del desierto, al que salimos con el sol en todo lo alto.

Al poco de salir paramos para reservar gîte d'étape en Navarrenx pero nos cuesta mucho localizar alguno libre; al final conseguimos reservar en gîte d'étape municipal lo que nos hace dudar lo que nos encontraremos.

En continuos toboganes vamos haciendo los kilómetros que nos separan de nuestro destino por carreteras comarcales y caminos en buen estado; pasamos por Castillon d’ Arthez, Arthez de Bearn, Maslacq (donde paramos a hacerle una foto a Jorge por una de esas historias del “abuelo cebolleta”), Sauvelade, Meritein para llegar a las 18:30 a Navarrenx en dos grupos ya que al no saber si íbamos a poder llegar a recoger las llaves de nuestras habitaciones nos adelantamos un poco.


El gîte d'étape municipal estaba ubicado en un edificio antiguo y muy bien cuidado con un patio de comedias en medio donde estaban ensayando para hacer una obra esa misma noche;

las habitaciones limpias y muy bien cuidadas con lavadora y secadora y además de los más baratos que encontramos.

El pueblo es una pasada, con unas murallas y fosos medievales en forma de estrella (muy parecido a Almeida); se nota que estamos en un pueblo más turístico que los que hemos pasado ya que los bares están abiertos hasta mas tarde y podemos ir a cenar a uno de ellos a eso de las 21.00; cenamos muy bien en una terraza abarrotada y con una temperatura excelente. El bar era una representación del camino de Santiago como se puede ver en las fotos.

La ruta ha sido de las más suaves en cuanto a desnivel aunque no por ello se nos ha hecho menos dura ya que vamos arrastrando muchos kilómetros y el ritmo ha sido alto, casi 14 de media con 14kilos en la bici durante 90Kmt. no está nada mal.

FOTOS AQUÍ

sábado, 25 de julio de 2009

NAVARRENX – ALBERGUE D’ORISSON


Sábado, 01 de Agosto de 2009

Crónica por Diego “Carraspanabike”

ETAPA 9

NAVARRENX – ALBERGUE D’ORISSON

Distancia: 64Kmt.

Distancia Acumulada: 770Kmt.

Altura Máxima: 807Mts.

Altura Mínima: 74Mts.

Desnivel acumulado ascendente: 1475Mts.

Desnivel acumulado descendente: 838Mts.

Tiempo de pedaleo: 04h37m

Tiempo Total de la etapa: 08h04m

IBPindex: 119.00

Ayer no funcionó la secadora. Un pequeño “pero” a este gité que, por lo demás, está bastante bien. A pesar de haber tendido la ropa ayer por la noche, comprobamos que está muy húmeda, lo que supone un riesgo si hoy nos llueve y no podemos secar tampoco la ropa. Pero la mañana está muy despejada y las predicciones hablan de buen tiempo.

Estamos en el país Vasco-Francés y se nota en la actitud de las personas, los horarios de los restaurantes, la arquitectura de los edificios, los carteles en francés y en euskera, los Pirineos a lo lejos (aunque bastante más cerca que ayer, que fue el día en el que los vimos por primera vez desde que salimos de Le Puy hace ya 8 días).

Después de desayunar de forma contundente (pizza, pan con mantequilla y mermelada, tarta de manzana y café) iniciamos esta etapa en principio corta (63 km) pero con la duda de cómo llegaremos al final para afrontar el ascenso de 600 metros que hay desde Saint Jean Pied de Port hasta el refugio de Orisson.

Salimos de Navarrenx cruzando el río salmonero. El objetivo para hoy, los Pirineos, está a la vista, pero aún parece muy lejano. El paisaje ha cambiado ligeramente y empiezan a ser frecuentes las viñas, que alternan con prados de forraje y maizales. Los caminos están generalmente asfaltados, aunque en ocasiones rodamos por sendas .

Sorprendentemente, después de no ver ningún animal salvaje cuando cruzábamos el macizo central, hoy se nos han cruzado dos corzos en el camino, estando Víctor a punto de chocar con uno de ellos bajando a toda velocidad hacia Cherbeys. Por otro lado, yo estoy a punto de atropellar a un pollo que eligió el lado incorrecto para escapar…

Durante varios kilómetros seguimos lo que en su día fue el trazado del ferrocarril, aprovechando para rodar a buen ritmo. Tras salirnos por una senda llegamos a Aroue, donde paramos junto a un Chateau muy bonito para decidir por dónde seguir, si por carretera o por el camino, aprovechando para hacer una de esas fotos inclinadas que tanto le gustan a Víctor.

Optamos por seguir el camino, salvo cuando éste da un rodeo que suponga subir una loma por un lado y bajarla por el otro cuando haya una alternativa que nos evite el desnivel, lo que ocurre en varias ocasiones. Aun así, nos metemos entre pecho y espalda varias subidas que no se hacen muy duras porque la mayoría de los caminos están asfaltados.

Aprovechamos un momento de descanso tras subir una de las muchas lomas para darnos crema porque el sol empieza a calentar de lo lindo. Después de la sesión de belleza y de estar todos muy guapos iniciamos el descenso y llegamos a Larribar, donde contemplamos un grupo de secuoyas y unas truchas en el río.

Llegados a este punto, no podemos resistir la tentación de continuar por carretera y evitarnos un montón de cientos de metros de desnivel y kilómetros de rodeos absurdos. Paramos en Larceveau el tiempo justo para comprar una tarta de manzana que tardamos más en partirla que en comerla. Y así, sin entretenernos más de lo necesario, reemprendemos el pedaleo.

Con los Pirineos a la vista ya muy cerca rodamos a buen ritmo. Nos sorprende el respeto que los franceses tienen por los ciclistas y que, incluso en una carretera de cierta importancia como por la que vamos, no tienen inconveniente en ir detrás de nosotros hasta que pueden adelantarnos por el carril izquierdo, dejando todo el carril para nosotros.

Tras coronar un pequeño repecho ya es todo bajada hasta Saint Jean Pied de Port. Paramos a la entrada del pueblo para comprar comida, momento que algunos aprovecha para echar un sueñecito. Como apriete mucho el calor decidimos comer en banco a la sombra de unos árboles. Tenemos que reponer fuerzas para afrontar el cuestón que nos queda.

Después de comer subimos a ver el pueblo, donde cogemos agua y aprovechamos para sellar nuestras credenciales en la oficina del peregrino . Después de tantos kilómetros de pueblos solitarios, caminos casi desiertos, ciudades tranquilas, el bullicio de Saint Jean Pied de Port resulta chocante. La oficina del peregrino se parece a la delegación de Hacienda en temporada de Renta, con un montón de mesas y un montón de peregrinos preparándose para empezar el camino de Santiago.

Salimos del pueblo por la puerta que da al Sur y nos enfrentamos, por fin, a los últimos kilómetros por suelo francés. Nos despedimos así de este importante país y de esta buena gente y empezamos la ascensión. Alguien hace un comentario sobre las nubes que vienen del Oeste y avisa que en Pirineos el tiempo puede cambiar radicalmente en poco tiempo, pero el calor hace que los demás no le den crédito.

Las primeras rampas son durísimas, de tal manera que antes del primer kilómetro ya hemos ascendido bastantes metros. Afortunadamente la temperatura ha bajado ligeramente y unas nubes han tapado el sol; por lo visto no vamos a achicharrarnos en la ascensión.

Cada uno nos marcamos nuestro propio ritmo, sin referencias, sin piques, solos con nuestro propio sufrimiento. Por delante los de siempre, Juan, Víctor y Jesús nos sacan bastante ventaja a Jorge y a mí, hasta tal punto que pronto dejamos de verles. Por el camino nos vamos encontrando a una pareja de peregrinos descansando a la sombra de un árbol; ella está haciendo el camino con una bici igual que la que tuvo Jorge cuando era un chiquillo (con unos desarrollos de no te menees) y él carga en sus alforjas con el equipaje de los dos. Resultado: los dos reventados.

Durante el ascenso hay un par de tramos de unos 200 o 300 metros de ligero descenso que nos permiten recuperar algo, pero el puerto no da tregua y en seguida vuelven las rampas de vértigo. Cuanto más alto estamos más baja la temperatura y, al llegar a una zona desprovista de árboles, empieza a soplar un viento fresco del Oeste. Pese a que les avisé de que llegados a un punto hay dos opciones, una para los que van andando (senda con mucha más pendiente) y otra para los ciclistas (seguir por la carretera), y que debían seguir por la carretera, alguno se mete por la senda, lo que provocó sonoras carcajadas en el resto cuando nos enteramos.

Jorge y yo no vemos a los de delante ni siquiera cuando la carretera hace una revuelta con mucha visibilidad.

Lo que sí que vemos son los nubarrones que se van acercando y que no dejan lugar a dudas de que se está preparando una buena tormenta. El viento arrecia, la temperatura cae en picado y empiezan a caer las primeras gotas. Continuamos pensando que quizá nos dé tiempo, pero de repente empieza a diluviar. Nos refugiamos bajo un árbol para ponernos los chubasqueros y cubrir las alforjas para que no se mojen. Una vez abrigados continuamos subiendo durante 250 metros solamente porque en seguida viene una bajadita y llegamos al refugio en medio de un aguacero. Los de delante no se han mojado, pero nosotros nos hemos empapado.

Entre la ropa que traíamos mojada de ayer y la que se nos ha mojado hoy, preparamos en la habitación un tenderete que parece una película italiana de los años 50.

Una vez duchados hacemos tiempo hasta la hora de la cena tomando una cervecita satisfechos y disfrutando del paisaje que se ve desde la terraza. Gracias a que tuvimos la precaución de reservar habitación pudimos dormir en el refugio y no en las tiendas ya que no paró de llover en toda la noche y los de las tiendas no pegaron ojo. Afortunadamente, a última hora pudimos meter las bicis también en el refugio.

Tras la foto de rigor a las 18:30 entramos a cenar con un hambre de lobos, y nos pusimos literalmente morados de comer y beber. Después de la cena, un paseíto para bajar la comida y un poco de tertulia. La foto de rigor con Roxanna, una peregrina que conocimos ese día y a la cama a descansar, que nos lo merecíamos.


FOTOS AQUÍ