domingo, 14 de agosto de 2011

Pedales de León Día 2



Distancia: 56km

Desnivel acumulado:1638 mt

Perfil

IBPindex: 141

Imagen Google Earth

Track y Google

Crónica por Diego

Tras la impresionante tormenta caída durante la noche, el día amanece nublado. Después de dar cuenta del desayuno iniciamos el suave ascenso por carretera que nos lleva hasta Lois, yendo paralelos al río Dueñas. Por el camino admiramos las curiosas esculturas de piedras que adornan los tramos más bonitos del río. Al poco rato comienza a caer una lluvia débil que nos acompañará durante una hora.

Pasado Lois, continuamos por un camino que discurre por el fondo de un estrecho valle

formado por el arroyo de Llorada hasta el Collado de Anciles, donde cambiamos de vertiente e iniciamos el descenso hasta llegar a Liegos. Después de sellar en el punto de control continuamos por carretera hasta Lario y seguimos hasta Polvoredo, donde aprovechamos que está la furgoneta de “Frutas García” para comprar unos plátanos. Iniciamos el primer ascenso del día por el precioso valle del río Belenes, rodeado de hayas. Juan y Víctor, como siempre, van por delante, lo que me permite disfrutar en solitario de la belleza y tranquilidad de este valle.

En la parte alta, el valle se ensancha en unos prados tan verdes y llenos de humedad que nadie diría que estamos en Agosto. Tras los prados alcanzamos el collado de Jian, puerta de entrada al Parque Nacional de Picos de Europa, que nos recibe con un hayedo cerrado y muy escarpado por el que parece imposible que se pueda bajar.

Después de admirar las preciosas vistas del Valle de Valdemagán iniciamos el descenso andando siguiendo la normativa del parque. Por otro lado, después de la tormenta caída es terreno está tan resbaladizo que hace imposible bajar montado; aún así, los resbalones son frecuentes.

El descenso se vuelve cada vez más escarpado, con pasos complicados y pendientes muy resbaladizas, zonas encharcadas y arroyos y pedregales que cruzar.

Finalmente llegamos a la Central Hidroeléctrica a partir de la que está permitido ir en bici, llegando en rápido descenso a Oseja de Sajambre.

Aquí, sellamos y reponemos fuerzas preparándonos para el segundo ascenso: el temido puerto de Panderrueda. Se sube por la senda del Arcediano (GR201). Por delante 700 metros de desnivel en 7 km. que empiezan por unas fuertes rampas que al poco se suavizan, ganando altura poco a poco. Por debajo la carretera que sube al puerto del Pontón, y por encima unas nubes amenazantes; y a nuestros pies, el camino hasta entonces ciclable, se vuelve de repente un tremendo barrizal que cruzamos caminando con mayor o menor fortuna.

Al poco rato el camino se convierte en una senda con una fuerte pendiente, y empieza a llover; débilmente al principio pero arreciando poco a poco hasta convertirse en un aguacero impresionante que hace aún más penosa la ascensión. Obligados por la fuerte pendiente y por lo resbaladizo del terreno a ir caminando, continuamos subiendo. Ya no importa el agua porque estamos calados hasta los huesos, ni el hecho de ir caminando porque hace tiempo que guardamos el orgullo en la mochila, ni meter los pies en el barro porque ya tenemos hasta ranas dentro de las zapatillas: sólo queremos llegar.

La pantalla del GPS apenas se distingue, las páginas del roadbook están tan mojadas que se rompen con sólo tocarlas, de forma que la única pista para saber lo que queda hasta el puerto es el altímetro.

Finalmente, llegamos arriba ante la mirada atónita de una pareja que, desde su coche, ve aparecer de entre los árboles y la lluvia a tres descerebrados en bicicleta.

Nos abrigamos como podemos e iniciamos un largo y rápido descenso de 13 km por un hayedo impresionante. La pista está tan llena de agua que a veces parece que vamos navegando por un río, aunque ya poco importan el agua y el barro. Afortunadamente la temperatura no ha bajado de 15 grados en ningún momento y no tenemos mucha sensación de frío.

Cuando por fin llegamos a Posada de Valdeón nos invade una agradable sensación de triunfo por la hazaña realizada, alegría que inmortalizamos.

Tras lavar las bicis, a nosotros y la ropa, nos damos el merecido homenaje en la Pensión Begoña, con una sopa montañesa que revive a un muerto.

FOTOS AQUÍ

Pedales de León Día 3


Distancia: 57km

Desnivel acumulado: 1231mt

Perfil

IBPindex: 111

Imagen Google Earth

Track y Google

Crónica por Victor

Vamos a desayunar al hostal Begoña y lo que nos encontramos es fuera de serie, después de un bollos envasados (cruasanes, magdalenas y sobaditos) nos sacan unas tostadas con mantequilla y mermelada, sin acabarlas aparece con un bizcocho recién hecho y cuando creíamos que era lo último nos sirven unos buñuelos de bizcocho que los acaban de sacar de la sartén, como no podíamos con todo la Señora Begoña viene a echarnos la bronca por no acabar con todo.

Como no podía ser de otra manera después de habernos calado hasta los huesos el día anterior nos tenemos que poner las zapatillas empapadas pero hoy el día amanece claro y el cielo despejado por lo que esperamos que se vayan secando a medida que pase el día.

Salimos de Posada de Valdeón

cuesta arriba por una carreterita paralela a la nacional y muy bien asfaltada aunque con bastante inclinación hasta pasar Santa Marina de Valdeón, estos 5kmt con rampas que van por el 14% son llevaderos ya que el terreno no tiene ninguna dificultad pero en cuanto nos metemos en el camino la situación cambia bastante, el suelo está roto y con mucha piedra suelta, el desnivel aumenta pero es totalmente ciclable y la subida es una maravilla;

llegamos a la carretera y solo nos quedan 500mts para coronar el Puerto de Pandetrave donde paramos a hacer unas fotos ya que las vistas son excepcionales,

Juan aprovecha para entablar conversación con una chica que estaba haciendo una peregrinación en bici o algo así (no fue capaz de explicárnoslo ya que no estaba muy atento a lo que le decía).

Nos quedan hasta el próximo punto de sellado del libro de ruta, 10kmt de bajada por carretera, lo que aprovechamos para lanzarnos algo más rápidos que en toda la ruta, así, que aún parando a sacar alguna foto, en media hora estamos en Portilla de la Reina y sellamos en el Hostal Pico de las Tres Provincias,

aquí Juan pilla agua de una fuente, Diego de otra y yo no lleno el bidón excepto con un acuarius y unos hielos. En este punto y después de descansar un rato, Juan se pone a tirar en el trozo de carretera que nos llevará a Villafrea de la Reina pasando por Barriedo de la Reina (también pasamos por un tramo de camino en muy buenas condiciones). En el restaurante que antiguamente fueron las escuelas públicas paramos a comer y nos volvemos a encontrar a los amigos Catalanes que ya han aprendido de sus errores anteriores y están comiéndose unos platos que tienen muy buena pinta; ellos acaban y mientras se tumban y descansan nosotros damos buena cuenta de una comida excelente aunque un poco cara ya que no había menú y tuvimos que comer a la carta.

Sin reposar la comida, con un sol en todo lo alto y un calor agobiante iniciamos la marcha antes que nuestros compañeros de aventura; nos esperan

7kilómetros que se harán muy duros por las condiciones climatológicas y por el desnivel de sus rampas, solo decir que con una media del 7% los últimos 2km van al 13% con inclinaciones del 17%; en el Collado de Varazón está esperándonos Juan y a lo lejos vemos subir a Mark, Alex y Sergio pero no los esperamos ya que hemos descansado lo suficiente. Los próximos kilómetros son prácticamente en bajada aunque tenemos que dar pedales hasta llegar a Besande donde paramos a rellenar los bidones y meternos por la Opción B ya que no dormimos en Morgoviejo sino en Prioro.

Opción B, consiste en subir el Puerto de Monteviejo por carretera, que no tiene mucho desnivel y en la cima coger un camino en bajada con muchísimas piedras y bastante peligroso que nos llevará a Prioro y es aquí donde realmente empiezan las vicisitudes de la ruta. Llegamos a “El Molino de Prioro” y Diego tiene que ir rápido, rápido al wáter , desde las 17:30 que llegamos no hace nada más que “irse” por arriba y por abajo, a las 21:00 y como se estaba mareando ya que no tenía nada más que echar, decidimos llamar al seguro (Juan y Diego al no estar federados decidieron hacerse un seguro en el punto de acogida de Pedales de León y en ese seguro entraba la recogida y la atención en caso de enfermedad, indisposición o cualquier otra situación que pudiese surgir); diligentes nos mandan un taxi que nos acerca a las Urgencias de Guardo (pueblo a unos 30km de Prioro) donde le “chutan” un medicamento para que no vuelva a vomitar lo que resulta “mano de Santo”, a partir de este momento su cuerpo se va asentando y llegamos a Prioro con el mismo taxi, en cuestión de 1h y 15m se había resuelto la situación pero Diego estaba totalmente deshidratado por lo que no dábamos un duro por que pudiese continuar al día siguiente.

En previsión de que se atreviese a salir con la bici el jueves, Juan y yo con el mapa que nos habían dado para los pedales, preparamos una ruta alternativa ya que estamos seguros que no podría aguantar todo el trote de la ruta original; pero esto ya es otra historia……

Tenemos que agradecer a los dueños del “Molino de Prioro” y sobre todo a Ángel el trato que recibimos por su parte, poniéndonos de cenar lo que quisimos y a la hora que pudimos, interesándose constantemente por el estado de Diego y ayudándonos en todo lo que le pedimos.

Por otra parte y en relación a lo que le pasó a Diego tenemos varias hipótesis, una de ellas es el agua de Portilla de la Reina, otra la comida de Villafrea de la Reina (aunque fue la misma que la de los Catalanes) y la última el Agua de Besande (aunque aquí todos bebimos de la misma fuente y prácticamente la misma cantidad); lo curioso fue que el jueves Diego estaba bien pero sin fuerzas, Juan se puso con diarrea desde por la mañana y a mí me pasó lo mismo el Viernes, por lo que nos parece que tuvo que ser un contagio de Diego hacia nosotros.

FOTOS AQUÍ

Pedales de León Día 4



Distancia:28 km

Desnivel acumulado: 620mt

Perfil

IBPindex: 64

Crónica por Diego

Después de las graves complicaciones digestivas de la tarde de ayer, la noche ha sido tranquila. El día amanece con la incertidumbre de si, al menos yo, podremos terminar la ruta. Víctor está bien, Juan, inestable y con chubascos, y yo aparentemente recuperado pero muy debilitado por todos los alimentos y líquidos perdidos durante la tarde de ayer.

Tras repasar el roadbook improvisado que prepararon Juan y Víctor ayer para acortar la etapa de hoy, salimos de Prioro en dirección Tejerina, desviándonos enseguida para continuar por la cañada r eal que nos llevará en fuerte ascenso entre magníficos ejemplares de roble hasta el collado de los Carros, donde enlazamos con la ruta ofi cial.

Continuamos hasta el p ueblo de La Red de Valdetuéjar, pequeño pueblo situado a 1300 m. de altitud. Aquí nos volvemos a desviar del trazado para bajar por carretera hasta el Santuario de la Velilla, siguiente Punto de Control. Allí nos encontramos con el trío catalán, con quienes nos hacemos una foto. Después de descansar un rato, visitamos el santuario, ubicado en pleno camino de Santiago, con un “camarín”
mucho más bonito que la propia iglesia.

Al salir, nos desviamos nuevamente del trazado porque mis fuerzas, sin comer nada más que un poco de glucosa desde el desayuno de ayer, ya están muy mermadas. Iniciamos el segundo y último ascenso del día, más llevadero, hasta llegar al Collado de El Campurrial, un paraje en medio de un inmenso robledal flanqueado por un pico rocoso. Allí nos quedamos disfrutando de la belleza del paisaje, de la tranquilidad del entorno, de la satisfacción de saber que, tras las penurias vividas, sólo quedan unos km de suave descenso para alcanzar la meta. Esta es la etapa más corta de las cuatro, pero la estamos disfrutando mucho, no sólo porque discurre por parajes de gran belleza, sino porque vamos muy tranquilos (más incluso que en las tres etapas anteriores), disfrutando cada momento, y quedando la bici como algo totalmente secundario. Como bien dijo Juan, “es la etapa más entrañable”.

Después de un buen rato, iniciamos el descenso tranquilos, parando a ver un rebeco que nos observa desde lo alto de un risco. Al poco rato, al ir a parar para hacer una foto, dos lugareños de aspecto amenazante, caminando a cuatro patas y gritando en un dialecto extraño que sonaba algo así como GUAU, GUAU, nos obligan a salir pitando, sin mayores consecuencias.

Seguimos bajando hasta alcanzar una carretera secundaria, desde la que salimos a la carretera principal que nos llevará a Cistierna. Una vez en Cistierna lavamos las bicis y llegamos al hotel, punto del que partimos hace cuatro días, donde nos damos una buena ducha. Después de comer vamos a la sede de Pedales de León para comentar con Eduardo detalles de la ruta, advertirle del riesgo del agua de Portilla de la Sierra convencidos de que éste es el origen de los trastornos gastrointestinales padecidos.

Tras hacernos una foto con el maillot de Pedales de León, premio al esfuerzo de estros cuatro días, y otra vestidos de paisano, nos despedimos de esta bonita aventura llena de anécdotas, penurias, alegrías, dolor y, sobretodo, AMISTAD.

FOTOS AQUÍ

EPI-LOGO / PEDALES DE LEON

Epílogo por Juan

Querida Eva:

¡¡¡Me cagué!!!

Bueno, mejor dicho ¡¡¡nos cagamos!!!

¿Que por qué te digo esto? Pues muy sencillo. ¿Recuerdas que te comenté que me marchaba unos días al norte de León, por los Picos de Europa, con dos amigos para recorrer en BTT una ruta por esa zona?

Pues bien, ya hemos regresado y tarde o temprano los tres hemos tenido que tirar de la “Cistierna”. Pero no te vayas a pensar que ha sido por la extrema dureza de la ruta, no. Ha sido a consecuencia de la ingesta, el penúltimo día de ruta, de agua o de algún alimento en mal estado.

El recorrido ha sido espectacular en todos los sentidos. Te puedo decir que es ciclable en un 96%, “piedable” un 3% y navegable el 1% restante.

Al poco de iniciar la primera etapa ya nos apercibimos cual sería la tónica de todas las etapas: recorrer un valle, ascender un collado, descender al siguiente valle, recorrerlo y ascender otro collado más alto que el anterior.....y, así, una veintena de veces.

Los paisajes han sido encantadores, las montañas impresionantes, los pueblos pintorescos, los alojamientos acogedores, la gastronomía deliciosa y, sobre todo, hospitalarias, muy hospitalarias, las gentes de estas tierras.

¿Y qué decir de la compañía? Pues ya conoces a Carraspana y al Boss: ¡¡la mejor!! (mejorando lo presente, claro, que no quiero que te pongas celosilla).

Chicas jóvenes hemos visto pocas pero estaban muy buenas. Bueno, igual no lo estaban tanto pero quizás la ausencia de ellas motivara que nos lo pareciera.

Tampoco vimos ni osos ni urogallos. Lo más parecido a un oso que vi fue cuando uno de mis amigos (ya sabes quién) se desnudó para meterse en la ducha. Como te digo urogallos tampoco vimos pero sí, por el contrario, divisamos cientos de gallinas (que deben ser familia de aquéllos), cabras, caballos, vacas, aves varias, más vacas, más caballos...........y una nueva especie animal que decidimos bautizar como “bobogallo”. Algún día te contaré, con más calma, cómo es este bicho que ni corre ni vuela.

En resumen, querida Eva, han sido unos días para grabar en la memoria. Una experiencia inolvidable.

Bueno chiguita, te dejo unas cuantas fotos para que veas por dónde hemos “andado”, nunca mejor dicho.

Sigue disfrutando de esas merecidas vacaciones y hasta pronto.

Un beso.

Juan “Epi”

P.D.: Te llamo cuando se me ponga dura esta m.......