domingo, 19 de agosto de 2012

Pirineos día 4-Valle Real-Valle de Pineta


04 de agosto de 2012

Distancia: 36km

Desnivel acumulado: 1091mt

IBPindex: 101



Cróncia por Tate.

Son poco más de las 8 y al grito de ¡Vamos Mireia vamos! Bajamos a degustar un opíparo desayuno. A las 9 estamos en el taller de Aínsa para purgar frenos Ramón y yo. Nuestro arte en la mecánica ha hecho que la cagáramos una vez más. Iniciamos la jornada más tarde que otros días tomando el coche con el remolque  y nos dirigimos a Bielsa, aparcamos y comenzamos un nuevo día, como siempre ascendiendo.

Atravesamos Bielsa y nos dirigimos por la carretera de Francia hasta Parzán, bordeando el túnel por un desvío. Tras pasar Parzán nos desviamos a la izquierda  hacia Chisagués. Comenzamos un duro ascenso asfaltado con media docena de paellas que nos dejarán en el pueblo. Es un lugar pequeño con un encanto especial donde todavía quedan  tradicionales casas con patio y con tejado de pizarra roja.
Comemos y cogemos agua  para salir del pueblo por una sendita que nos llevará a la pista que discurre por el Valle Real. Es éste un valle pirenaico menos conocido pero con una gran belleza. Es más cerrado y más  boscoso que otros y está salpicado de bordas (corrales). Además tiene algo más de agua que los otros que hemos visto estos días. La pista asciende suavemente y es cómoda para ciclar. Es un poco coñazo el hecho de que pasen coches, pues el tránsito a vehículos no esta prohibido. Llegamos a una explanada donde hay varios  coches aparcados y comienza un cuestón muy empinado que nos llevará hasta la campa de Petramula, (lugar de nombre extraño del que luego supimos el origen); es un sitio muy agradable donde vemos los primeros ejemplares de una planta que no conocíamos llamada “Acónito” y que nos han dicho que es muy venenosa.

 En este lugar junto al río nos comemos un suculento bocadillo y hacemos de bocadillo para las pulgas del lugar. Estamos a 1935 m. de altura. Descansamos un rato y decidimos abandonar la idea original de subir a las minas de Parzán y al pico Liena de 2600 metros de altura. La pista más alta del Pirineo. Se nos ha hecho tarde y además amenaza tormenta.  

Parecía  que la aventura se iba a acabar aquí, pero nuestro buen amigo Ramón nos deparaba una sorpresa ya mencionada antes pero olvidada. La gente viene al pirineo a practicar deportes de aventura y nosotros no íbamos a ser menos. Comenzó nuestra práctica del MulaBike, deporte consistente en que el humano ciclista  acarrea la bici al hombro durante 20 minutos ascendiendo un desnivel positivo de unos 200 metros. El objetivo de este deporte es unir el Valle Real con el Valle de Pineta ascendiendo un collado poco ciclable. Como toda práctica de un  nuevo deporte al principio no se nos daba bien, pero poco a poco fuimos depurando la técnica y los resultados fueron muy exitosos.

 Alcanzamos el collado y cual fue nuestra sorpresa al ver un biker que intentaba bajar por dónde nosotros estábamos subiendo. Rápidamente desistió y fue seguido por dos chicas y otro varón más que venían detrás. La sensación era indescriptible. Estábamos a más de 2100 metros 5 zumbaos que se encontraban allí a otros 2 zumbados y dos zumbadas. Pero lo más alucinante es que todavía había montes mucho más altos que nosotros. Las vistas, el haber conseguido alcanzar aquel collado con la bici al hombro y ver toda la cara norte del Monte Perdido, el glaciar, la cascada, Las 3 Marías, Las Oroes…pero hacía frío y empezaban a caer algunas gotas.

Comenzamos el descenso por una senda y pradería que daba a un circo glaciar llamado “la Plana Fonda” donde hubo un Ibón y ahora está seco. Es un sitio fantástico, muy protegido del viento y donde las vacas pastan felices. Disfrutamos un momento y para abajo. Comienza una pista con vistas al Perdido y la cara norte y descendemos a todo trapo porque oímos los truenos. Dejamos el  refugio y un pilón y nos adentramos en el Valle de Pineta. Tras un rápido descenso llegamos a la Civilización de nuevo. Se acabó la paz. Atravesamos el pueblo de Espierba y salimos a la carretera principal de Pineta que conduce al parador. Continuamos para abajo con bastante tráfico y pasamos junto al embalse para acelerar y llegar al Pueblo que está lleno de franceses comprando compulsivamente tabaco y alcohol. Cervecita tranquilos con una sonrisa de oreja a oreja y disfrutando de las imágenes que hemos vivido y que no olvidaremos nunca.
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Valle Real-Valle de Pineta from Vitin btt on Vimeo.

sábado, 18 de agosto de 2012

Ainsa Zona Zero-Ruta 2-Vuelta a la Peña Montañesa



03 de agosto de 2012 

Distancia: 57km

Desnivel acumulado: 1700mt

IBPindex: 138

Perfil

Imagen Google Earth
 
Crónica por Vitin.

Hoy toca hacer la vuelta a peña montañesa, una de las rutas de la zona zero, para ello y como todos los días, nos levantamos  a las 07:15 para dejar todo preparado  antes de ir a desayunar a las 08:00, cuando abren el buffet.
He estado a punto de colocarle a Juan los calcetines con los que acabé ayer la ruta pero no en los pies sino en la boca, no deja de “hablar” en toda la noche.
Como todos los días, desayunamos, colocamos las bicis en el carro y salimos dirección al pueblo desde donde comenzará la ruta, en esta ocasión Oncins; en estos días hemos visto cosas sorprendentes, espectaculares y con una grandeza insuperables;  las sendas-trialeras del primer día, los miradores de Ordesa con su inmensidad y tranquilidad, la belleza de la peña montañesa con sus sendas y hayedos, el valle real y el pineta con el insuperable frescor  de sus praderas y  la cercanía de los grandes colosos pirenaicos o el cañón del Añisclo ruta en coche y andando que disfrutamos encajonados entre dos paredes de piedra tallada por el río durante miles de años, pero desde luego lo que más me impresionó fue,  cuando  subiendo el puerto que nos dejaría en Oncins, adelantamos a un ciclista subiendo ese puerto en bicicleta de montaña ¡¡CON UNA SOLA PIERNA!!, nos quedamos todos sin palabras y un poco avergonzados; paramos en el pueblo y esperamos a verlo pasar para darle ánimos (que seguro necesitábamos nosotros más que él) antes de comenzar nuestra ruta.
Seguimos subiendo por carretera , ya montados en las bicis, hacia el pueblo  de San Victorians  donde cogemos un camino bastante roto y un poco rompepiernas pero perfectamente ciclable que nos  llevará al pueblo de Artiat, poco antes de llegar nos salen unos perros  ladrando y persiguiéndonos hasta que se baja Ramón,  les hace el grito del oso y los perros salen corriendo con el rabo entre las piernas.

En un parquecito de Artiat hacemos la primera parada para coger agua, comer algo y descansar un poco, en la salida del pueblo no tenemos muy claro por dónde continuar (¡que llevamos 5 gps!),  Ramón y yo nos pegamos un calentón para subir una rampa que, por supuesto, no  teníamos que haber subido ya que el track va por la carretera nueva  que algunos la hacen por el asfalto y otros, en un principio, por las canalizaciones para el agua.
Después de 5kmt por carretera nos metemos por la primera senda del día, siempre cuesta arriba, con algunos tramos de bastante inclinación y algún que otro paso complicado pero ciclable, la senda es muy bonita y se alternan zonas expuestas (en una de ellas nos tenemos que bajar ya que había un pequeño desprendimiento y resbala bastante) con otras más sencillas y frescas, al llegar arriba  seguimos bajando por la senda  rodeados de robles  y pinos hasta que la se acaba y tenemos que hacer un paso con las bicis en la mano para volver a coger la pista principal (en estos tramos de senda se “bajaron” de la bici, Juan,  Tate y Diego, sin ninguna consecuencia, quedando inmortalizados en nuestras cámaras de fotos).

Nos perdimos durante unos minutos  ya que la entrada no estaba bien marcada y continuamos por senda hasta salir a la carretera un poco más arriba de Senz a donde bajamos para verlo  y meternos en el campanario de su Iglesia donde nos  permitimos el lujo de tocar las campanas.
Como andamos con un poco de hambre y sed, nos acercamos a la casa rural para ver si nos dan de comer y beber, algo que hacen encantados; a la vez que nos bebemos  6 latas de cervezas y 4 coca colas nos saca queso de  vaca y de oveja de producción propia que está excelente, cuajada y tarta de queso casera, una jarra de café y unos chupitos de pacharán completaron el almuerzo del día además de los bocatas que llevábamos desde el hotel.

Con el estómago lleno continuamos por un pequeño puerto de  carretera hasta Vío, paramos a por agua y nos metemos en un hayedo espectacular  y muy duro donde se alternan rampas de pista con otros rampones de cemento rugoso, con algunos porcentajes que llegan hasta el 14% y nos deja en el Collado de Culliver, después  de parar a reponer fuerzas y a disfrutar de las vistas continuamos por el camino de Laspuña, en principio por senda muy cerrada y preciosa para, después de pasar un refugio meternos en un camino que durante 3 kilómetros nos llevará cuesta arriba hasta llegar al otro extremo de La Peña Montañesa (La Collada).

Las vistas, como todos los días, son espectaculares  y nos recreamos un rato hasta que alguien comenta “vamos poco a poco…”, en principio por pista pero enseguida comienza la senda más larga (7kmt) y más bonita  que hemos hecho estos días, aunque también tiene sus tramos difíciles es asequible en casi todo el recorrido exceptuando los pasos en los que ha habido desprendimientos y están bastante expuestos  incluso han puesto avisos y cuerdas cruzando la senda para que no pillen por sorpresa.

Fue un final extraordinario a una ruta dura, larga y muy bonita; hotel, cervezas, cena y a dormir que mañana nos vamos a visitar los colosos pirenaicos muy de cerca.
P.D.- He pasado 5 días maravillosos con unos grandes amigos compartiendo nuestra afición por la bici y por la montaña  solo puedo agradecer  a todos, estos días tan tremendos que he disfrutado.

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viernes, 17 de agosto de 2012

Pirineos día 2-Sierra de Cutas(Miradores de Ordesa)



02 de agosto de 2012

Distancia: 53km

Desnivel acumulado: 1725mt

IBPindex: 114



Crónica por Ramón.

Ya estamos aquí en pirineos y vamos a realizar nuestra primera gran aventura después de una ruta, la de ayer, corta, intensa y calurosa, el primer contacto con el parque de btt: zona cero.
Nos levantamos con gran ilusión para realizar esta gran ruta a los miradores de Ordesa, desayunamos con ganas, pues en el hotel tenemos de todo para coger fuerzas y reponernos del fuerte día anterior....vaya calor uf…, vaya desniveles, vaya bajadas, buenas sendas y lo mejor de todo el baño final que nos dimos en las pozas de color turquesa que luego se convirtieron en un gran lodazal al estilo africano je,je...

Salimos a las 9.30 de nuestro hotel en dirección a Sarvisé, donde dejaríamos el coche y empezaríamos una ruta con un desnivel considerable. Comenzamos a una altura de 870m. donde estaba el pueblo y acabamos a 2200m. de cota máxima donde se encontraban estos maravillosos miradores al espectacular Valle de Ordesa.

La primera parte de la subida de 16k. fue por asfalto, donde Juan nos deleitó con pasadas de esas que te dejan sentado...cómo anda el capullo. De esos primeros kilómetros la primera parte era un puerto de 2ª categoría, según nuestro amigo Juan, que nos dejaría en el pueblo de Fanlo, precioso pueblo a 1400m. donde había una caseta de información del parque con un "humano" que dijo ser del pueblo, y que nos dijo que la bajada que teníamos pensada no se podía hacer el bici...vaya carita que puso Juan al oír ese comentario ja.ja.. por dónde me meterán estos elementos?

Una vez reagrupados en Fanlo y ver como engañaron a un grupo de belgas con el neopreno puesto, dispuestos para bajar un barranco con agua (las gorgas) pobrecitos el calor que tuvieron que pasar,  pues de agua ni gota, en mis años por “piri” no había visto nunca los barrancos tan secos....y después de preguntar a los "humanos" de la zona me decían lo mismo, vaya pena.

Continuamos hacia Nerin, donde parten los autobuses para que la peña que pague, poder subir a los miradores o acercar a los montañeros al refugio de Goriz y subir luego al Perdido. Cogimos agua y hablamos un rato con dos habitantes de este bonito pueblo que estaban fabricando utensilios con boj, una bonita y apreciada madera de la zona, nos informaron de las duras y estrictas normas del parque con las que convivían y con lo cual tuvimos que modificar parte de nuestra ruta, pues se adentraba dentro del parque y no nos permitían pasar con nuestras bicicletas...absurda norma y más cuando pudimos comprobar al subir por la pista que no dejaban de pasar furgonetas, todoterrenos, camiones, etc..con nuestro más que justificado mosqueo...en fin.

De Nerin parte una pista larga larga con una subida muy contenida con otros 16k. y un desnivel de 1000m.,que hacemos a un ritmo suave y tranquilo, con un calor considerable y el paso de todo tipo de vehículos, menos mal que hay una barrera a la entrada de la pista, que si no...Nuestro mayor asombro fue comprobar a lo lejos subir un camión de grandes dimensiones, qué llevaría el fenómeno dentro nos dijimos...nuestra sorpresa fue cuando más adelante le vimos esperando con un par de palets de cocacolas y aquarius. Estuvimos charlando con el "humano" del volante y nos dijo que había quedado con los del refugio de Goriz, que llevaba 1:30 esperando a que subieran para subirlo en helicóptero al refugio (este refugio se usa como ataque al Perdido) .

Aquí en este punto nos pusimos a comer nuestro bocadillo que tan gustosamente habíamos preparado por la mañana y que tan bueno nos sabía todas los días, incluso nos tuvimos que poner algo de ropa de abrigo a pesar de la sudada que llevábamos encima, pues ya rondábamos los 2000m. de altura. Continuamos subiendo hacia nuestro destino, los miradores de Ordesa, los cuales nos deslumbraron cuando a ellos nos asomamos, espectaculares vistas del Valle Ordesa, un valle que no te deja indiferente: Cola Caballo, Circo de Suaso, Gradas de Suaso, Cascada de Cotatuero (por cierto casi seca), Senda de los Cazadores, Faja las Flores,....todo a nuestros pies, todo lo que os contemos de este sitio no refleja la hermosura del lugar. Aquí hicimos unas cuantas fotos como os podéis imaginar, comentarios y aventuras de otros años pasados, los que habíamos pasado por sus caminos nos removió la vena sensible que todos llevamos dentro, en fin sin comentarios. Con mucha pena decidimos que teníamos que continuar con nuestra ruta, ahora teníamos que bajar hasta donde teníamos el coche, o sea 1400m. de desnivel en otros 18k. de gran bajada, todos estábamos expectantes con lo que nos dijo el guarda de la caseta de Fanlo: "por ahí no se puede bajar con bici eh!!" así que manos a la obra, para abajo. La verdad que ese "humano" que dijo ser del pueblo, no conocía mucho la zona, pues el camino de bajada era por buena pista hasta Buesa, larga y con fuerte pendiente pero sin ningún problema, sin comentarios...En pleno descenso nos pararon una cuadrilla de franceses que estaban un poco perdidos, aquí Tate nos dio una lección de lengua inglesa y sus conocimientos, al final les mandamos remontar sus pasos a enlazar una senda de bajada a Torla, nuestra duda bajando fue si les mandamos bien o les perdimos más aún, je.je.. Como cohetes llegamos a nuestro destino, Sarvisé, después de 9 horas de una ruta impresionante por su belleza y su dureza...Nos tomamos unas birritas en el pueblo y para el hotel de Ainsa, que mañana nos espera otra gran aventura.

Una buena experiencia compartir con 4 amigos de las mismas inquietudes por la montaña, en un sitio de grandes sensaciones y emociones, en fin un placer....y a ver si repetimos lugar, risas, sufrimientos, ronquidos,....

Saludos y hasta la próxima.
Mon

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Pirineos-Sierra de Cutas-Miradores de Ordesa from Vitin btt on Vimeo.

jueves, 16 de agosto de 2012

ZONA ZERO-Ruta 4-Miradores de Ainsa y Morillo


01 de agosto de 2012

Distancia: 20km

Desnivel acumulado 618mt

IBPindex: 69




Crónica por Diego

La quedada de hoy sí que es a una hora temprana: a las 6 de la mañana aparece delante de mi casa Ramón con el resto del grupo. Enganchamos el carro con las bicis, metemos mi equipaje y salimos rumbo a Ainsa.

El viaje transcurre sin más incidentes que los habituales comentarios jocosos de Juan, la pericia de Vitín utilizando el Via-T, la eficacia de Ramón al volante, las siempre rebuscadas preguntas de Tate y mi lucha constante para vencer al sueño.

Llegamos a Ainsa a eso de las 10 y media y, tras cambiarnos de ropa, iniciamos la ruta prevista para hoy a las 11, con mucha pereza y pocas ganas debido al intenso calor que hacía y que invitaba más a darnos un baño que a coger nuestras burras y ponernos a pedalear.

Para este día habíamos elegido una ruta corta de las organizadas por Zona Zero: la ruta 4 Miradores de Ainsa y  Morillo. Abandonamos el pueblo por el sur e inmediatamente cogemos un camino encementado que sube en fuerte pendiente hacia Sierra Cotón. La subida es muy exigente y supone un gran esfuerzo para las piernas aún frías (es un decir, ya que la temperatura sobrepasaba los 30 grados a esas horas).
 

Poco a poco el camino empieza a estar algo roto y comienzan a aparecer piedras sueltas y raíces que hacen más penoso el ascenso. Una parada en el camino nos permite ver un zorro y admirar el vuelo de una pareja de alimoches. Tras continuar, una raíz hace que uno de nuestros rookies en materia endurera tenga una caída tan tonta como aparatosa pero sin consecuencias. El camino se torna en senda tras optar por la variante que sube hasta la cima del Cerro Cotón, y la fuerte pendiente y la presencia de piedras sueltas, lascas, margas y algún que otro escalón hace que los rookies hagan algunos pasos difíciles caminando. Es una subida muy dura que exige una buena forma física y algo de técnica para poder superar sin desmontar algunos de los pasos.

El esfuerzo tiene una merecida recompensa cuando alcanzamos la cima del cerro, ya que las vistas sobre el Embalse de Mediano (bastante vacío debido al seco invierno de este año) son espectaculares. Desde esta atalaya tenemos una vista completa de la Peña Montañesa, objetivo de nuestra ruta para el día 3, que tiene una presencia imponente.

En este momento Tate se da cuenta de que no lleva la cámara de fotos y decide volver sobre sus pasos (los suyos, que el había hecho tramos caminando, no los nuestros que habíamos subido todo montados en la bici) a buscarla; el otro rookie, Juan, decide acompañarle para no dejarle sólo. Esta es la versión oficial: Víctor, Ramón y yo estamos convencidos de que escondieron la cámara en la mochila para poder tener una excusa y no hacer la variante que estaba catalogada como  Muy Difícil. Así que bajaron por la senda y, una vez “recuperada” la cámara, siguieron por la ruta normal hasta el cruce donde nos encontraríamos de nuevo.

Nosotros tres seguimos por la senda que cumbrea por el cerro en la que se alternaban el llaneo, pequeñas bajadas y duras subidas por un terreno algo roto a veces. Y llegamos hasta el pueblo en ruinas de Tou, del que sólo quedan en pie tres paredes de la torre de su iglesia. A partir de aquí la senda inicia un descenso hasta Morillo de Tou que se va complicando poco a poco, más si cabe por lo seco que está el terreno y que hace que haya mucha piedra suelta. El último tramo, ya con nuestros dos amigos a la vista esperándonos en el camino, es un poco heavy y nos exige mucha concentración, pero todos lo superamos con éxito.


Una vez reagrupados, paramos en el camping de Morillo de Tou a refrescarnos del asfixiante calor (ya superábamos los 35 grados a la sombra) y a comer algo, que el desayuno de las 5 de la mañana había pasado a la historia hacía tiempo.


Tras el pequeño refrigerio, iniciamos la segunda ascensión de la ruta hacia la Sierra de Partara por un camino muy seco que discurre entre carrascas y algún pino. Igual que en la primera parte de la ruta, el camino se torna en una senda dura que nos vuelve a exigir un gran esfuerzo, igualmente incrementado por el agobiante calor: 37 grados a la sombra y 41 de máxima que llegaron a marcar los cuentakilómetros. Como bien decía Victor, a él le daba igual la temperatura a la sombra, él estaba al sol!!

La última parte del ascenso es por una senda que igualmente discurre entre carrascas hasta llegar a la pared rocosa de la peña. A partir de aquí comienza una divertidísima bajada por una senda muy noble y rápida que atraviesa un pinar y en la que gozamos trazando curvas enlazadas, tomando curvas de 180º, superando algún paso algo más técnico pero sin dificultad y dejando rodar la bici. Casi 2 km. de puro placer que finalizan en una rampa de unos diez metros que nos deja en la orilla del río Ena, convertido a estas alturas del año en unas pozas de agua remansada alimentadas por un escaso hilo de agua.

Nos bastó una mirada de complicidad para decidirnos por darnos un merecido baño y aplacar así el sofocante calor que hacía a las 2 de la tarde. Así que nos metimos en el río cuyo fondo estaba cubierto por una capa de lodo de más de 20 cm. de espesor y que al ser removida enturbió inmediatamente el agua, convirtiendo en unos minutos unas pozas de agua muy limpia en una charca de hipopótamos en la que hicimos muchas fotos y muchas más risas.

Después de este descanso, volvimos a lo nuestro y tras cruzar el río en el que acabábamos de bañarnos llaneamos por una carretera que rápidamente nos dejó en Ainsa.


Una ruta corta, de apenas 19 km. que solventamos en 2:15 de pedaleo y 4:00 de tiempo total que nos permitió tomar contacto con esta zona, tan castigada por la sequía de este año, pero tan impresionante y con una belleza salvaje. Ruta muy exigente físicamente en general y técnicamente en algunos tramos que nos dejó un buen sabor de boca y las ganas de afrontar la ruta del día siguiente.
  

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domingo, 14 de agosto de 2011

Pedales de León Prólogo





Prólogo por Juan

Del 1 al 4 de agosto de 2011

Diego, Víctor y Juan.

Prólogo.

Dicen que algunos sueños se cumplen convirtiéndose en realidad. Pero solo algunos.

En efecto, y digo esto porque si alguna vez has soñado con que entras a una tienda a comprarte un ajustado traje de baño y, en un momento dado, se introduce en tu probador la joven y bella dependienta para comprobar que la talla es la correcta y la prenda te queda como un guante, provocando en ti, su presencia y cercanía, una hinchazón que ella misma se encargará allí mismo de aplacar; pues es muy posible que esto no te ocurra nunca en la realidad.

Pero si, por el contrario, sueñas con realizar algún día un ruta de varios días en BTT, acompañado por tus amigos, a través de caminos, sendas y pistas forestales que surcan bosques y praderas, en un marco natural incomparable como los Picos de Europa, rodeado de impresionantes montañas y, lo que es mejor, sin tener que transportar las pesadas alforjas, esto es más probable que sí se cumpla, porque todo esto, y mucho más, ofrece Pedales de León: Una ruta circular en BTT, con inicio y final en la localidad de Cistierna, de más de 220 kilómetros y 6000 metros de desnivel que nos conducirá, a través de pistas forestales y caminos, al centro de la Cordillera Cantábrica.

Y yo esto alguna vez lo había soñado. Bueno, y lo otro, a decir verdad, también.

Total que para hacer realidad este sueño (el betetero, no el erótico) me acompañan dos buenos amigos: Víctor y Diego. No, no se trata de aquella pareja de cantantes

que a mediados de la década de los setenta nos deleitaron con canciones como: “A volar”, “El parque” o “La mujer de cristal”, por poner unos ejemplos. No, me refiero a Victor “Boss” y Diego “Carraspana”.

Lamentablemente en esta ocasión no vienen los otros dos compañeros asiduos a estas aventuras. El uno está a punto de estrenar paternidad, y el otro se hizo el sueco y decidió realizar otra ruta, por territorio escandinavo, más a su estilo, en compañía de un amigo sin prisas, pedaleando algunos días en soledad y durmiendo, también algún que otro día, bajo el techo del hotel de las mil y una estrellas.

Y así los tres, -Víctor, Diego y yo- nos desplazamos en coche hasta Cistierna para iniciar esta aventura por la montaña oriental leonesa, no sin antes realizar una parada turística y gastronómica en Sahagún.

Nos personamos en la oficina que Pedales de León tiene en la mencionada población leonesa. Allí Eduardo, el responsable de la oficina, nos entregó a cada uno el libro de ruta, un soporte de road book para el manillar y un mapa del recorrido. También nos informó sobre algunas especies de animales que habitan en la zona, tales como el urogallo, el oso, el rebeco, etc. y nos dio instrucciones sobre algunas prohibiciones y normas para transitar dentro del Parque Nacional de Picos de Europa. Y por último nos metió el miedo en el cuerpo hablándonos sobre la dureza (que no peligrosidad) de la ruta. Diego y yo, que no estamos federados, optamos por contratar un seguro de accidentes para “porsia”.

Y mientras que la luz del sol perdía su intensidad a medida que la luna recobraba la suya, en nuestras cabezas se acumulaban inquietantes preguntas: ¿Seremos capaces de completar, sanos y salvos, la ruta?; ¿presentará una vez más Ramón García las campanadas de Nochevieja?; ¿Sobrepasará la barrera de los 400 la prima de riesgo?; ¿se cumplirán los desalentadores pronósticos de lluvia para el martes?; y, sobre todo, ¿encontrará Frijolito a su padre?

Las respuestas a todas estas preguntas y a algunas más, posiblemente serán desveladas en las siguientes crónicas de mis compañeros.

Yo, por mi parte, me despido hasta el Epi-logo.



Pedales de León Día 1



Distancia: 55km

Desnivel acumulado: 1655mt

IBPindex: 138

Perfil

Imagen Google Earth

Track y Google

Crónica por Victor

La noche anterior coincidimos con tres jóvenes Catalanes (Marc, Sergio y Alex) que van a hacer la misma ruta que nosotros y en los mismos días por lo que pasaremos con ellos muchos ratos.

Después de pasar una noche escuchando la serenata dirigida por Diego y acompañada por Juan nos levantamos a las 07:15 y comenzamos a prepararnos ya que el desayuno es a las 08:00 y queremos salir pronto.

A las 08:50 comenzamos “Pedales de León”;

salimos de Cistierna, atravesamos el río Esla y nos metemos de lleno en una vía verde y que en ligera subida bordeando el Arroyo Mercadillo nos llevará a Yugueros, abandonamos el pueblo y comenzamos la primera subida del día por una pista, al principio en buen estado pero a medida que vamos llegando a la cima el suelo se va poniendo cada vez peor y la inclinación se va endureciendo lo que nos hace echar pie a tierra por primera vez en una rampa del 18% llena de piedras que no conseguimos superar montados.

En lo alto nos pillan los amigos Catalanes y siguen su camino mientras nosotros nos hacemos unas fotos y nos lo tomamos con calma, bajamos con prudencia ya que el comienzo de la pista está bastante roto para a continuación ir por una senda

cerrada de vegetación y con algún tramo con bastante inclinación, llegando a Sabero sin problemas y donde paramos a sellar el road-book por primera vez.

Nada más salir del pueblo comenzamos otra subida típica de la zona, rampas muy duras (rozando el 17%), con el terreno pedregoso y con roderas, donde tenemos que darlo todo para no bajarnos de la bici, llegaAñadir imagenndo al

Collado de los Carriellos con un calor que va apretando a medida que va avanzando el día; bajamos a Valdoré con bastante tranquilidad para comenzar la subida al Collado de Aviau; otra subida durísima y no muy larga con tramos que llegan al 18% hasta llegar a una portilla electrificada, a partir de aquí una pradera verde y solitaria nos llevará a la cima donde volvemos a parar para darnos un descanso y disfrutar de las vistas.

La bajada a Crémenes está un poco rota también, pero sin problemas llegamos al pueblo donde volvemos a encontrarnos a los compañeros Catalanes comiéndose un bocata de jamón, a nosotros nos va más el plato así que a la vez que sellamos el libro por segunda vez le preguntamos si nos pueden hacer un plato de pasta, nos dicen que si pero que tenemos que esperar, en este tipo de rutas el tiempo es lo que nos sobra.

Después de un buen plato de macarrones comenzamos la subida más larga del día y la más llevadera, son unos 8km donde las rampas no pasan del 10% y casi todas rozan el 7% por lo que llegamos al Collado de las Camperas sin problemas, otra parada y comenzamos la bajada hacia Primajas; al poco de pasar el pueblo y por carretera pillamos la opción A de la ruta ya que dormimos en Salamon en vez de Lois hacia donde va la opción principal de la ruta.

Mientras que la ruta hacia Lois tiene una subida más dura, esta variante no se puede decir que sea suave, ya que en sus casi 3kmt las rampas no bajan del 12% y muchas de ellas están en el 19% pero sabemos que es el último esfuerzo por este día así que lo hacemos con ganas y nos tomamos con calma comenzar la bajada desde el Collado de Viego hasta Salamon.

Todo bajada hasta el pueblo en el que vamos a dormir pasando por Valbuena del Roblo y siguiendo por carretera hasta llegar a nuestro destino donde nos recibe Ángel en el Centro de Turismo Rural La Hospederia.

Estamos solos en la casa y Ángel nos atiende muy bien, nos deja una manguera para lavar las bicis, un local para guardarla, una buena ducha y una vuelta por el pueblo; es un pueblo muy pequeño y en dos pasos ya nos hemos salido de él; le decimos a Ángel que nos prepare la cena a las 9 y la verdad que es un lujo; embutidos de la tierra -Chorizo, Salchichón, Jamón y Queso- excelentes y caseros, una buena ensalada ilustrada y para segundo solomillo de cerdo con patatas fritas, unos helados de postre, café de puchero y un orujo de té de roca que quita el sentido.

Es un pueblo encerrado en un barranco con unas grandes montañas que lo rodean, comentamos que si hubiera una tormenta los truenos tendrían que ser espectaculares y así fue, a eso de las 03:30 comenzó un tormentón (aunque ya había empezado a llover a eso de las 12) y pudimos oír el retumbar de esos truenos.

La ruta de hoy ha sido muy dura por las continuas subidas de platillo por terreno roto pero lo hemos pasado muy bien, como de costumbre, ya que sin prisas y con buenos amigos cualquier cosa se hace más llevadera.

FOTOS AQUÍ